Abres Nuvo y apuntas a la pantalla del cliente. No necesitas que te lo envíe ni pedirle capturas.
Nuvo lee los datos del comprobante y verifica que correspondan a una transferencia real, en segundos.
Verde y entregas. Rojo y revisas. El cobro queda registrado sin que anotes nada a mano.
El comprobante coincide con el banco. Entregas con tranquilidad.
Algo no cuadra. Revisa antes de entregar el producto.
El pago no existe o fue alterado. Cada intento queda guardado igual.